La vida no es para llevar, es para comer aquí

Hace unas semanas alguien que no conozco compartió esta frase en una red social, de primera entrada me impresionó porque últimamente había tenido ese sentimiento sobre la vida, pero no había sabido cómo ponerlo en palabras. Así que cuando me llegó esa frase, sentí que era mía o me la enviaban a mí, cómo si el universo me enviara una respuesta.

La vida no es para llevar, es para comer aquí, la vida es ya y la estás viviendo en este instante, no se puede poner en pausa ni adelantar, lamentablemente tampoco se puede retroceder para cambiar.

Recuerdo hace unos años cuando mi hijo me hizo una pregunta increíble, después de jugar a un video juego, me dijo: Mamá, ¿cuántas vidas tenemos los humanos? ¿Cuántas vidas nos quedan aún?

Mi hijo tenía 4 años y descubría por primera vez que sólo tenía una oportunidad para vivir su vida. Aún recuerdo su cara cuando le respondí: tenemos una única vida, esta misma que vives ahora… por eso la cuidamos, por eso hay que aprovechar cada minuto, por eso me encanta abrazarte y decirte que te amo.

Hoy, unos años después, pienso que el mundo nos trata injustamente, nos lleva a creer aquello que un día me preguntaron, nos parecemos a un video juego. Hoy la sociedad nos lleva a pensar que hay muchas vidas, lo que no sirve se bota, nada se arregla y todo tiene que ser muy rápido, muy rápido, para llevar si es posible.

Siento que hemos perdido la conciencia de que la vida se va a acabar, tiene un final y no sabemos si es dentro de 20 años o es mañana. Entonces nos atrevemos a dejar todo para después, todo para un mañana, todo para ¨un día de estos¨.

Alto, deténgase en este instante, póngase cómodo y disfrute, saboree este platillo con gusto, con todo lo que trae, cada ingrediente lo hace único.

¡La vida no es para llevar, es para comer aquí!

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