Salida de sol

Sacar más de tus Resoluciones de Año Nuevo

Al inicio de cada nuevo año, muchos tenemos o hemos tenido la tendencia de expresar nuestros deseos de lo que queremos alcanzar en el próximo periodo.   Se expresan estas ideas y las llegamos a conocer como las “resoluciones de año nuevo” que, en sí, son una expresión de una intención o un deseo, pero muchas veces no llegan a ser una resolución y mucho menos un destino al que se quiere llegar.

Ahora, dichas resoluciones como las hemos llegado a conocer y expresar, hay que rescatarlas, ya que son efectivamente una expresión de un deseo.   Esto es un punto de inicio, pero tratemos de diferenciar las cosas para evitar confusiones.   Si una resolución se define como “decisión o determinación de algo”, tratemos de llegar a esa resolución por medio de lo que expresamos como un deseo o aspiración.    Pero esa resolución que tomamos o expresamos es solo parte del proceso.

Para personas que quieren un cambio en sus vidas, cuando llega el inminente cambio de año, tienen frente a ellos, una página en blanco, un nuevo periodo para dibujar una nueva realidad.   Así que partir de una resolución, es decir de una decisión, es el punto de partida correcto.    Pero no hay que dejarlo ahí, es solo el inicio, así que me gustaría compartir con ustedes 6 pasos recomendados para ir creando de una “resolución de año nuevo”, la ruta de cumplimiento de los objetivos trazados para el periodo que inicia.

1. Afirmo una “Regla” que de sentido a mis metas

Darle un sentido a todo lo que hacemos en la vida es clave.  Todos tenemos valores que guían nuestro actuar y que forman una parte integral de lo que nos define como personas.   Así que aquello que nos podamos plantear para lograr, debe estar alineado y relacionado a eso que nos define.   “Afirmar una Regla” se refiere a qué idea, valor o principio es el que va a fundamentar lo que deseo alcanzar.   Por ejemplo, afirmo que, en el próximo año, “Quiero ser feliz” o “Quiero ser más saludable” o “Quiero ser más generoso”.    La Regla, es el fundamento sobre el cual voy a construir lo que quiero lograr.

2. Visualizo el Destino

Para poder trazar una ruta, hay que saber dónde se quiere llegar.   Tomar un tiempo para frenar, silenciarse y empezar a imaginarse el destino deseado.    Esas imágenes que se vienen a la mente, se van complementando con sensaciones que se cree o se quieren tener al llegar a ese destino.   Además, a las imágenes y sensaciones se les pueden agregar pensamientos, personas o acciones que acompañarían o se encontrarían en ese lugar o experiencia.    Esta visualización se debe hacer sin límites, es libre.     Lo que requiere es tiempo, una mente abierta y estar en ese lugar preferido para pensar.

3. Hago mi Resolución

La resolución es una decisión.   Ya no es una expresión de un deseo, es una determinación tomada, fundamentada en lo que nos define como personas y en nuestros deseos.   Ya no se expresa como un “Yo quiero…” sino que con un decidido “Yo voy a…”, por ejemplo: “Yo voy a llegar a pesar…”, “Yo voy a terminar mi tesis de licenciatura”, “Yo voy a encontrar un nuevo trabajo”.  Es la expresión clara de una decisión.

4. Defino mi Objetivo

Con elementos claros, ahora se puede expresar esa decisión de forma más concreta que indique un un objetivo que sea bien específico, que tenga alguna forma de medirse su logro, que sea ambicioso y realizable, y quizá lo más importante, que esté definido el tiempo en que se quiera lograr.

5. Trazo la ruta

La ruta se compone de acciones concretas que se van a tomar y que vayan construyendo esa nueva realidad que el objetivo indica.   Son acciones que nos vayan acercando al objetivo, puestas en orden y con una fecha de logro para ir llevando el control y seguimiento adecuados.   La idea es llegar al objetivo, así que todo aquello que nos acerque a él, debe estar en esa lista.

6. Disfruto el camino 

Poner en acción el plan de ruta es el inicio del camino al logro que se quiere alcanzar.   Disfrutar cada paso que se da es importante.    En el camino habrá momentos fluidos, fáciles y alegres, otros serán trabados, complicados y hasta tristes.  Todo es parte del camino, así que hay que tomarle el gusto, sacarle el jugo y aprovecharlo, ya que en todo hay aprendizajes y ante toda situación siempre hay oportunidad.

 

Estos 6 pasos hacia un nuevo año de logros, son una forma de afrontar los retos que se quieren asumir.   Un año tiene 12 meses, 52 semanas, 365 días, sea como sea que se quiera dividir el mismo, aseguremos que cada periodo cuente.   Si el plan de ruta se ve truncado al inicio, a la mitad o al final, no podemos renunciar a lograr nuestros mayores deseos.   Antes de renunciar, mejor ajustar el plan, recordar la Regla, todo lo Visualizado y la Resolución, para luego poner nuevamente la mirada en el Objetivo.   En un año plazo, al revisar lo alcanzado, los resultados serán positivos y la mayor motivación para definir que se va a querer dibujar en la siguiente página en blanco.

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